Luego del asesinato del exalcalde de Santa María Ixcotel, Josué Prieto Velasco, propietario del bar La Sombra, elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones del grupo de Homicidios adscritos a la Subprocuraduría para la Atención de Delitos de Alto Impacto (SADAI), indagan el paradero de los dos homicidas, quienes supuestamente pertenecieron a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Trascendió que el crimen se derivó durante una riña, ocasionada por la falta de cortesía de los presuntos exmilitares al tirar un caballito de mezcal que Josué Prieto Velasco les había regalado.
El incidente ocurrió el pasado viernes 13 de junio, cuando Josué Prieto Velasco, en compañía de otra persona de su confianza – de quien se omite su nombre por cuestiones de seguridad-, se encontraba en el bar La Sombra, ubicado en la avenida Lázaro Cárdenas número 702, casi esquina con Aldama, a unos metros del estadio de futbol Benito Juárez.
Ambos ingerían bebidas embriagantes; sin embargo, a las 21:00 horas, arribaron al bar dos hombres, uno de ellos conocido por el exalcalde, pues regularmente se tomaban algunas cervezas en el lugar.
Los dos hombres, al parecer exmilitares, tras saludar, se sentaron y pidieron al encargado una promoción de cubetazo. Debido a que eran los únicos clientes y por su supuesta amistad, Josué y su conocido, se sentaron en la misma mesa donde estaban los exmilitares y comenzaron a platicar.
Como cortesía, Josué comenzó a regalarles mezcal; sin embargo, ya entrados en copas, un hombre conocido como El Negro, tiró la copa de mezcal al piso. La Sombra, como conocían a Josué, le pidió a El Negro que “no lo tirara”.
“Pues cuánto te debo”, contestó retadoramente El Negro. “No es eso, te los estoy invitando (los mezcales) en buena onda”, contestó el exalcalde. El Negro de inmediato lo empujó y lo retó a golpes, en tanto que el otro presunto exmilitar, al que le calculan 40 años, le aventó la mesa.
Fue así como los cuatro implicados se levantaron exaltados y tiraron los banquitos.
Enseguida, Josué tomó un envase de vidrio con el que amedrentó a su agresor, a quien le advirtió que no quería pelear.
Debido a que Josué era corpulento, los dos agresores optaron por huir del bar. Tras la riña, el encargado limpió el desorden; sin embargo, a las 21:45 horas, los dos hombres regresaron.
El hombre de 40 años de edad, llevaba una pistola en la mano, por lo que encaró a Josué, quien no se inmutó ante la amenaza. Tras apuntarle, el hombre disparó contra Josué.
La bala le penetró el corazón. El acompañante de Josué, reaccionó y le aventó una silla al armado para evitar que éste lo rematara.
Cometido el atentado, los agresores corrieron sobre la calle Aldama y huyeron con dirección hacia el panteón de Santa María Ixcotel, luego supuestamente cruzaron hacia avenida Ferrocarril. Mientras, familiares del occiso, quienes viven en el domicilio donde se ubica el bar, solicitaron ayuda.
El lugar fue sitiado por elementos de las policías Municipal y Estatal, así como de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), quienes acordonaron el área.
Por su parte, paramédicos del Heroico Cuerpo de Bomberos arribaron al sitio, pero para confirmar la muerte del dueño del bar.
Más tarde, personal de la Subprocuraduría para la Atención de Delitos de Alto Impacto (SADAI) tomó conocimiento del caso y ahora investiga el paradero de los homicidas.
Actualmente ya se han presentado a declarar tanto a las meseras, como el encargado del bar, para lograr la captura de los presuntos criminales.