El joven muestra la facilidad con la que puede introducir una píldora en una bebida ajena. (YOUTUBE)
Uno de los mayores temores que los padres de familia experimentan cuando sus hijos salen de fiesta a algún bar o antro, es el riesgo de que alguien deposite drogas o algún tipo de estupefaciente en sus bebidas con el fin de sacar provecho o abusar de ellos.
De esta manera un videoblogger realizó un experimento social en el que precisamente demuestra lo sumamente sencillo que resulta agregar psicotrópicos a las bebidas de las chicas.
El sujeto simplemente llega a las mesas a irrumpir y saca una breve charla, con ésta logra distraer a sus “presas” y luego deposita la respectiva pastilla en sus vasos.