POR RAQUEL RODRIGUEZ
José Luis Vidal y su mujer Yolanda Carlos son vecinos de San Miguel y en el barrio regentan uno de los bares con más solera, El Cochechito. Con 50 años de vida, hace 8 que José Luis y Yolanda decidieron quedarse con el bar y no pueden estar más contentos con la decisión que tomaron. “Aportamos por este bar y estamos muy satisfechos con la decisión que tomamos”.
Porque a pesar de que la crisis también les ha afectado, su balance es positivo. Su presente es muy bueno y su futuro, esperanzador. José Luis es de la opinión de que “la hostelería tiene que cambiar, tiene que hacer cambios y los sitios tienen que ser más acogedores y modernos”. Así es ahora El Cochecito, tras una reforma que realizaron hace dos meses y que a sus clientes les ha gustado.
Unos clientes que les recibieron con los brazos abiertos cuando se estrenaron en el bar hace 8 años. Porque los vecinos les conocían, al ser también del barrio. “La gente nos respondió y a nosotros nos hacía ilusión coger un bar del barrio”.
Fue el tercer negocio de hostelería para José Luis, que comenzó con 17 años como camarero en el bar El Buen Gusto, también en San Miguel. Después, estuvo en el Hotel Azar como maitre durante diez años y finalmente, su mujer y él decidieron trabajar para ellos mismos en El Cochecito.
Yolanda acude al bar cuando puede y se lo permiten sus hijas y el resto de la plantilla la forman una cocinera y un camarero. Los cuatro se han mantenido estos 8 años. No ha habido despidos pese a la crisis y José Luis hace hincapié “en el equipo humano de El Cochecito, que es muy importante”.
Cuando empezaron era el boom de la construcción, recuerda José Luis, y comenzó a construirse el instituto ubicado en el barrio. Eso les benefició porque muchos de sus clientes eran obreros. Además, cuentan con un colegio, una iglesia y un centro de salud muy próximo, que también les nutren de clientela, ahora junto a los jóvenes del instituto.
Su filosofía, de entonces y de ahora, fue la oferta de tapas y desayunos con tostadas. Como ejemplo, un desayuno a base de zumo de naranja, tostada de tomate y aceite, café y churros cuesta 4,70 euros. El Cochecito abre a las seis de la mañana para que todo el que quiera pueda desayunar en el bar, y aún así, José Luis comenta como anécdota que “hay gente que antes de esa hora está en la puerta esperando a que abramos”.
Cuenta con una zona de mesas altas, que sustituyeron a las barricas en la reforma de hace dos meses, y otra de mesas bajas para tomar café o raciones, con capacidad para 25 personas. En la reforma, José Luis y Yolanda cambiaron la decoración, la barra, las mesas, la pintura, la fachada y uno de los techos. “A la gente le ha gustado el cambio”, al que se ha sumado la ampliación de la carta de raciones, con especialidades como patatas revolconas, huevos rotos, champiñones o espárragos a la plancha, destaca José Luis.
Y si este es el presente, el futuro se presenta prometedor porque el matrimonio, junto con un socio, Antonio Valiente, han conseguido la adjudicación del bar-restaurante del parque de La Isla durante cuatro años. “Vamos a crear 6 puestos de trabajo y a contar con una brasería de carbón natural”. Su idea es abrir el próximo día 21 y servir meriendas, cenas y una variedad de gin-tonics, potenciando la terraza.
Pero después del verano quieren también abrir el restaurante para comidas.
Todo son iniciativas de un hostelero que destaca los buenos precios de la hostelería en Plasencia en relación a la calidad y que espera jubilarse como hostelero y disfruta con su profesión, sobre todo, con “el trato con el cliente, por la amistad que se crea”.