Gabo y los recuerdos de sus años dorados en La Cueva

Cada rincón del restaurante bar La Cueva tiene impregnado un pedacito de Gabo. Un cofre de hielo adorna la zona de la barra del recinto, inspirado en el homenaje que el hijo del telegrafista hace en Cien años de soledad al agua en estado sólido, unos de los tesoros más valiosos de las ciudades de clima cálido, registrado en este fragmento de la obra: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

En el interior de una vitrina reposa un ejemplar de una de las primeras ediciones de la novela que le hizo merecedor del Nobel de Literatura, en 1982.

En las paredes del lugar, fundado en 1954, se exhiben varias fotografías del Nobel, captadas en los años cincuenta, cuando Gabriel García Márquez comenzó a frecuentar el establecimiento y formaba parte del legendario Grupo de Barranquilla, al que pertenecían Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas Cantillo y Alejandro Obregón, entre otros escritores, artistas e intelectuales.

Según Heriberto Fiorillo, director de la Fundación La Cueva, fueron ellos, los amigos de este grupo, “quienes le enseñaron (a Gabo) los libros de escritores que alimentarían la construcción de su obra maravillosa”.

En este sentido, para Fiorillo, “La Cueva le debe muchas cosas a García Márquez, desde el aspecto locativo.  La Cueva surge cuando ellos (los miembros del Grupo Barranquilla) realmente comienzan a estar en la gloria”.

“Gabo se encargó de divulgar a La Cueva”, puntualizó Fiorillo. “Él siempre tenía nostalgia de estar aquí (en el establecimiento), él decía: ¡No me jodan más, déjenme ir con Cepeda Samudio! Cuando él venía a Barranquilla no perdía oportunidad para llegar, incluso su despedida de soltero fue aquí, así como el primer cumpleaños de su hijo”, relató.

De los múltiples espacios frecuentados por Gabo en la capital del Atlántico: la librería Mundo, el bar Japy, el café Colombia, el bar Americano y el café Roma, La Cueva es el único que continúa en funcionamiento. Los demás fueron destruidos y pocos recuerdos físicos quedan de esa época (la de los cincuenta) de Gabo en Barranquilla, recordada por él como “fundamental y deslumbrante desde su perspectiva de creador”.

Proyección. Desde 2004, cuando reabrió sus puertas al público, La Cueva desarrolla como fundación proyectos que impulsan, entre los jóvenes, la creatividad y la imaginación, en general, y el cuento, en particular, también como un homenaje continuo a quienes, como García Márquez, aportaron a latinoamericanos grandes satisfacciones artísticas y un valioso legado literario.

“Nosotros, desde La Cueva,  le ofrecemos un tributo permanente a García Márquez y lo hacemos de la mejor manera posible. Ya no podemos tenerlo, pero lo perpetuamos en sus libros y lo recordamos en los ejemplos que él dio de rigor y de estudio.

Por eso tenemos varios proyectos dentro de la fundación, como el Carnaval de las Artes, La Cueva por Colombia y el Premio Nacional de Cuento”, explicó Fiorillo.

This entry was posted in ES and tagged by News4Me. Bookmark the permalink.

About News4Me

Globe-informer on Argentinian, Bahraini, Bavarian, Bosnian, Briton, Cantonese, Catalan, Chilean, Congolese, Croat, Ethiopian, Finnish, Flemish, German, Hungarian, Icelandic, Indian, Irish, Israeli, Jordanian, Javanese, Kiwi, Kurd, Kurdish, Malawian, Malay, Malaysian, Mauritian, Mongolian, Mozambican, Nepali, Nigerian, Paki, Palestinian, Papuan, Senegalese, Sicilian, Singaporean, Slovenian, South African, Syrian, Tanzanian, Texan, Tibetan, Ukrainian, Valencian, Venetian, and Venezuelan news

Leave a Reply