El árbitro explicó su encuentro con el presidente de San Lorenzo la noche previa al partido entre Rosario Central y el Cuervo.
El sábado por la noche, en un bar de Rosario, se encontraron, aparentemente por casualidad, dos hombres. Carlos Maglio, árbitro profesional de fútbol, y Matías Lammens, presidente de San Lorenzo. El domingo, en el Gigante de Arroyito, Central jugó ante el Ciclón. Polémico.
Los primeros en mencionar lo ocurrido fueron los dirigentes de Rosario Central, molestos por lo sucedido. Hoy, además, el propio Maglio admitió que vio a Lammens y que conversaron: “Fuimos a tomar un café a otro hotel. Allí, me encuentro a Lammens. Vino, nos saludó y nos invitó a tomar algo. Nosotros le dijimos que no y hablamos cinco minutos. Después, a la media hora, nos fuimos. Evidentemente hoy no podés ni respirar”, dijo el árbitro en Radio América.
“Yo no creo que arreglen un partido en un bar, pero no pongo las manos en el fuego por nadie”, había dicho en La Red, algo enojado, Enrique Ochoa, directivo del club rosarino. Además, Miguel Scime, Coordinador de Formación Arbitral de la AFA, fue más específico: “Haremos los informes correspondientes, ya que esto no puede volver a ocurrir. El árbitro de un partido no puede estar a la una de la madrugada en un bar”.
Maglio siguió explicando. “Cuando llegamos al estadio, vi a los dos presidentes (Lammens y Norberto Speciale, de Central) juntos y opté por aclarar las cosas. Deberían juzgarme por lo que hago dentro de la cancha. Si me paran, no puedo hacer nada, pero no me parecería. Sí, me dormí a las 2 y me levanté a las 10; dormí más que lo que duermo en Buenos Aires. Se le dio demasiada trascendencia al tema”, finalizó.
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