Las movidas marketineras suelen ser clave a la hora de la promoción de un nuevo emprendimiento, como puede ser un bar, un boliche, o un restaurante. En Quilmes, quisieron jugar con esa creatividad para llamar la atención del público, pero se les fue la mano.
“Mas-tur-bar”, fue el nombre que escogieron los dueños del boliche situado en las calles Vicente López y Entre Ríos, de Quilmes Oeste. El nombre despertó las bromas de todos los vecinos, que hacían chistes: “Esta noche nos vamos a Mas-tur-bar”.
De todos modos, el chiste del mal gusto duró poco: la Municipalidad de Quilmes, el último fin de semana, clausuró el local bailable justo el día de su inauguración. “La diversión tiene otro nombre”, rezaba el eslogan.