I. G.
El dueño del bar de La Hiniesta no daba crédito cuando el sábado por la noche salió a la calle a tirar la basura y descubrió que había desaparecido el carro que estaba enganchado a la bola del coche. «Me han robado el carro», alertó, y el revuelo fue monumental. En el bar, medio centenar de personas degustaban una «sanantonada», había bullicio, coches aparcados, pero eso no debió atemorizar a los amigos de lo ajeno que tuvieron la suficiente sangre fría como para desenganchar el carro y llevárselo, no se sabe si tirando de él hasta engancharlo a otro vehículo o conduciendo hasta allí directamente el coche. Al parecer, la Guardia Civil tiene constancia de otros robos de este tipo de vehículos que los ladrones utilizarían para el transporte de cable u otro material, o incluso para chatarra. Sin embargo, pese a que estos pequeños remolques son accesorios al vehículo principal, todos llevan su correspondiente número de bastidor, por lo que no resulta fácil la venta de los mismos ni es legal, toda vez que están perfectamente documentados. El dueño ha presentado denuncia.