En medio de la crisis económica por la que atraviesa el país, varios negocios abren y cierran sus puertas en cuestión de meses, dejando atrás la esperanza de novatos empresarios que intentan establecerse en la industria.
El negocio del “jangueo” no se aleja de este fenómeno. Ya sean pubs, barras, chinchorros, ‘sport bars’ o discotecas, hay unos pocos que han logrado mantenerse a flote y hasta prosperar en esta época difícil. “Es que los puertorriqueños beben todos los días”, se escuchó decir a unos de los entrevistados para este reportaje. Pero, ¿es ese hábito la clave del éxito? A juzgar por las experiencias de cuatro comerciantes, todo recae en dos elementos: buena administración y turismo.
En reuniones por separado con los dueños de Brava, Circo Bar, Stop Go y Garabatos, los empresarios coincidieron en que han tenido que hacer ajustes para sobrevivir la recesión.
Entre algunos de los ajustes que han tenido que hacer está evitar el tiempo extra de sus empleados, rediseñar el menú, comprar más bebidas de bajo costo –pues es lo que más se está consumiendo versus el licor de alto perfil-, prender los aires acondicionados más tarde o hasta optar por crear un ambiente al aire libre, para ahorrar el consumo de electricidad.
Sin embargo, estos cambios son casi imperceptibles a la hora de “janguear” en su negocio. “Queremos que el cliente tenga la misma experiencia”, sostuvo Brian Healy, dueño de Circo Bar en Santurce, quien dice su empresa comenzó a sentir la crisis económica en el 2014. El empresario estadounidense ha identificado tres factores que han sido perjudiciales para la industria: la fuga de profesionales que podían gastar un poco más para entretenerse, el cambio en los hábitos de consumo de sus clientes que ahora piden bebidas más económicas y el alza en los precios de los productos y servicios de utilidad.
“Todos estamos sufriendo, pero nos hemos podido mantener. Yo creo que por los precios y la seguridad”, manifestó por su parte Belkis Mora, propietaria de Stop Go junto a su esposo, Rafael Toro.
Este negocio con precios de “chinchorro” ha sobrevivido en Condado, un área reconocida por sus altos costos.
“Queremos llamarnos un chinchorro chic”, dijo Mora, cuyo comercio se ha sostenido debido a que su clientela está compuesta mayormente por empleados de los hoteles y restaurantes del área, y turistas que buscan un lugar para darse una cerveza a cualquier hora del día, los siete días de la semana.
Shimmy McHugh, dueño de la discoteca Brava en El San Juan Resort, indicó que este establecimiento ha experimentado crecimiento económico en los últimos años. Mientras, sus otros tres negocios sí se han visto afectados, Eternal y Ashford Sports Lounge, ambos en el Condado Plaza y The Rose en El San Juan Resort.
“Hay menos gente en la calle”, manifestó, al recordar que hace unos años la modalidad, en el área metropolitana, era pasear por Condado e Isla Verde y parar en varios negocios. Sin embargo, McHugh tiene esperanza en que la industria del entretenimiento nocturno en Puerto Rico siga creciendo.
“Es el momento para abrir un negocio, siempre y cuando tengas un público garantizado. Tienes que identificar cuál es tu nicho. No puedes verlo como un supermercado. No puedes esperar que el cliente llegará solamente porque existes”, dijo McHugh, quien compara la época actual con el momento en que llegó a Puerto Rico, en el 1993, cuando vino de visita desde Nueva York gracias a unos amigos boricuas. “Vine unas navidades y decidí que quería ser puertorriqueño”, confesó.
“En ese momento era como ahora, una economía en desarrollo”, recordó el empresario.
En el 1996, McHugh compró la llave del local, llamado Babylon para ese entonces, y tras una remodelación en 2006, pasó a llamarse Brava.
Pieza clave el turismo nocturno
Aparte de reaccionar a tiempo a los cambios en la economía y administrar bien el negocio, el turismo ha sido un gran aliado para estos comerciantes.
Desde 2011, José Quiñones y su socio Edgar Báez, operan Garabatos, en la avenida Winston Churchill, en Río Piedras. La apuesta de ambos por el consumidor extranjero fue tan poderosa, que aun reconociendo lo cuesta arriba que podría ser abrir un nuevo local, se aventuraron. Y en 2013 abrieron el segundo local de Garabatos, ubicado en la placita de Santurce.
“Ambos negocios son bien diferentes. El de El Señorial es más vacilón. Tenemos bandas en vivo, karaoke, ponemos los juegos… El de la placita es un ambiente tropical. Más para el turismo. Tenemos sushi hasta la medianoche, la música es electrónica y Hip Hop”, explicó Quiñones.
“El turismo en general está creciendo”, aseguró por su parte Mari Jo Laborde, oficial de ventas y mercadeo de la Compañía de Turismo de Puerto Rico.
Parte de este fenómeno se debe a que los cruceros han cambiado sus horarios, entrando al puerto más tarde y saliendo casi a la medianoche. “Los pasajeros están participando de la actividad económica nocturna, visitando restaurantes y sitios de jangueo”, sostuvo Laborde y añadió que en general, la ocupación hotelera en Puerto Rico ha aumentado este año en comparación al pasado.
Regularmente Turismo trae a la isla grupos de periodistas de Estados Unidos y otros países para llevarlos a diferentes áreas turísticas. Éstos luego escriben sus reseñas en diferentes medios de comunicación. “No falla que los llevemos a la placita”, indicó Laborde.
En el caso de Brava, Shimmy McHugh describió al turista como su cliente principal. Sorprendentemente, mientras otros negocios apenas sobreviven la crisis, esta discoteca continúa creciendo, aseguró McHugh.
A la caza de nuevos clientes
No solo los negocios establecidos dentro de hoteles dependen de la visita de los turistas. El propietario de Circo Bar asegura que el turismo es sumamente importante para su negocio, que abre seis días a la semana en Santurce. Según Healy, hay turistas que regresan a su discoteca todos los años.
“Nuestras puertas están abiertas para todo el mundo, pero somos reconocidos como una barra gay”, manifestó el estadounidense.
“Puerto Rico es la capital gay del Caribe”, indicó por su parte Laborde, quien aseguró que, según agentes de viajes, la Isla es vista como un destino acogedor para la comunidad LGBTT.
Laborde indicó que Turismo intenta capitalizar esta imagen que tiene la Isla con promociones inclusivas, para que todo viajero se sienta cómodo vacacionando en Puerto Rico.
Trabas del gobierno
Y como si enfrentarse a la situación económica no fuese suficiente, los comerciantes manifestaron su frustración con el gobierno y los procesos que tienen que seguir para abrir su negocio o renovar licencias existentes.
“Puerto Rico es uno de los lugares más difíciles para abrir un negocio”, indicó McHugh al señalar una lista que clasifica los países de acuerdo a la facilidad con la que se puede abrir y administrar un comercio. La Isla ocupa el puesto 47.
Para el dueño de Brava, es sumamente difícil conseguir todos los permisos necesarios y muchos empresarios se quedan sin dinero en el proceso.
“Los permisos han sido cuesta arriba. Para obtener un permiso, necesitas otro”, opinó por su parte Quiñones sobre el proceso para operar Garabatos, Criticó además que al momento de alquilar un nuevo local “también quieren que asumas las deudas de otros”.
“¿El gobierno?”, preguntó retóricamente la dueña del Stop Go antes de un gran suspiro. “Bien difícil. Hay rachas en que te atacan”, dijo sobre la actitud prepotente que percibe de los agentes del Departamento de Hacienda que se presentan en su negocio.
Coincidió además con los otros comerciantes sobre el tedioso proceso para renovar los permisos.
“Pierdes tiempo. Nunca te dan un listado completo de lo que tienes que llevar. Hay una gran falta de organización en ese sistema burocrático. Das 20 vueltas antes de lograrlo”, sostuvo la empresaria.