Entre los tradicionales puestos de fruta, carne y pescado del mercado de Atarazanas, los bares de tapas vienen a completar la oferta gastronómica del zoco. Uno de ellos es el bar marisquería El Yerno. Ubicado junto a la entrada del recinto por la calle Sagasta, este establecimiento especializado en pescado fresco y marisco tan solo lleva siete meses en funcionamiento, pero el boca a boca ha convertido este enclave en un nuevo espacio de reunión en el centro.
Francisco Javier Murillo es el yerno y también el propietario del bar, quien decidió montar el negocio junto a su suegro, dueño de la carnicería Federico, también ubicada dentro del recinto. Asimismo, añade que el éxito del primer bar afincado en el mercado tras su remodelación, el bar Atarazanas, les sirvió de empuje para decidirse a ampliar la actividad con una nueva cafetería. “La gente está muy contenta y cada día vamos a más”, apunta. Al mismo tiempo, presume de contar con productos frescos del día que adquiere desde bien temprano en los propios puestos del zoco. “Llegamos los primeros y compramos lo que vemos mejor en relación calidad-precio”, señala. Por su parte, Jacob, uno de los empleados del establecimiento, manifiesta que “hay mucha variedad dentro del pescaíto de Málaga, desde boquerones, adobo, jibia o pulpo, hasta el pescaíto frito o a la plancha, marisco, y también una gran variedad de pinchos”. Eso sí, a mediodía recomienda empezar con alguna tapa más ligera, como la concha fina o la peregrina, y dejar para el almuerzo el pescaíto frito o algo más contundente que “llene más”.
Además de turistas, Murillo cuenta que los principales clientes son gente del barrio que “vienen a hacer la compra, ven la vitrina y empiezan a mediodía con el picoteo y el vinito, otros directamente almuerzan aquí en vez de llegar a casa, e incluso hay gente que ya queda especialmente para venir a comer al bar del mercado”, aclara. El único inconveniente es que se tienen que ajustar al horario de apertura del mercado, lo que les impide abrir por las noches. Asimismo, Jacob añade que los días punteros son los fines de semana, donde el tránsito de clientela es mayor, mientras que de lunes a viernes los días son muy desiguales. “Hay días que esto parece un desierto”, manifiesta, al tiempo que no duda en recomendar a los vecinos frecuentar el mercado con mayor asiduidad, no solo por su gastronomía, sino también por “la frescura y el buen rollo que se mueve aquí dentro”.
El Yerno dispone ya de dos puestos, uno enfrente del otro, pero no es la única alternativa a la compra. Los inquilinos del bar Atarazanas son ya veteranos del negocio, que abrió sus puertas en mayo de 2010, tras la remodelación del mercado. Este establecimiento, afincado junto a la puerta principal en calle Atarazanas, extendió pronto la barra del bar a otro puesto que ahora tienen justo enfrente. En la carta destaca, sobre todo, el pescaíto frito, los pinchitos, las gambas y el pulpo, pero la lista es mucho más extensa. Asimismo, Javier García, empleado del bar, cuenta como el propietario del negocio decidió instalarse en Atarazanas después de llevar más de 30 años regentando un establecimiento similar en el mercado del Carmen y que aún hoy mantiene sus puertas abiertas. En cuanto a la clientela, García reseña que proviene básicamente de los alrededores, “pero también vivimos mucho del turismo”.
Por si fuera poco, el mercado sigue dando cabida a nuevos negocios, por lo que dentro de los próximos meses se sumará otro de las mismas características en el puesto número 1 del zoco, hasta ahora un puesto de frutas.