Últimos cafés en el bar Toledo y compra de solares en Los Tejares
Reply
EN 1968 habían pasado tres años desde la última corrida en el coso de Los Tejares. El ceremonial de las tardes de vítores desde la avenida de Cervantes a la plaza, entre caballos de picaores sin peto y toreros de enormes patillas y mayor valor, quedarían para siempre en la nostalgia del pueblo de Córdoba que la había hecho suya desde mayo de 1846. Allí se aclamó al gran Lagartijo y se vieron por primera vez las suertes de la garrocha, la silla, las manoletinas o el estatuario que consagrarían Read more [...]