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Muy sorprendidos se han quedado los socios de Iniciativa Ciudadana cuando, después de cinco años, han conseguido por fin la licencia de la terraza del bar Kumera para la ocupación de la acera de la calle Alfonso X. El colectivo vecinal lleva años advirtiendo de una sobreocupación del pavimento, que no permite el espacio mínimo de paso que marca la legislación de accesibilidad y obliga a los peatones a caminar por una calzada muy transitada. La obtención de este expediente público le ha costado muchas discusiones en la Junta de Distrito Centro e incluso la negativa de los funcionarios. Con los papeles en la mano, le parece detectar una serie de irregularidades, lo que le ha llevado a solicitar a la Junta de Gobierno Local la revisión y la anulación de la licencia de la terraza del bar Kumera en sus condiciones actuales, que a su juicio son incompatibles con la legalidad vigente. Este diario se ha intentado poner en contacto en reiteradas ocasiones con los responsables del establecimiento, sin que estos hayan dado respuesta.
La petición denuncia ante la Junta de Gobierno varias irregularidades en la licencia que pretende anular e incumplimientos legales por parte de la terraza. Para empezar, en el expediente no costa el obligado listado del número y la clase de elementos de mobiliario privado autorizado (mesas, sillas o sombrillas, entre otros elementos) por el Ayuntamiento, que exige el artículo 88,3 de la Ordenanza de Movilidad de Toledo. Pero la cosa no queda ahí, en vista del plano de ocupación que aparece en el expediente no refleja las dimensiones reales de la acera donde está instalada la terraza, tampoco recoge los árboles y alcorques allí existentes, ni los bancos públicos de la acera. El colectivo vecinal aporta un «plano real» de la calle, que se puede comparar con el elaborado por los técnicos. En este último, el acerado ocupa toda la calzada y esta queda reducida a la estrecha acera del otro lado de la calle, que se ha eliminado. Tampoco aparece mobiliario urbano alguno. El resultado es que el espacio libre para el peatón es más del doble que en el «plano real» que presentan los vecinos.
Además, la solicitud de Iniciativa advierte al equipo de Gobierno de que en el informe de ocupación de vía pública de la Policía Local se observan errores graves periciales. Denuncia que el mismo carece de la obligatoria motivación razonada de visto bueno en los supuestos excepcionales de terrazas-bar separadas del establecimiento por una calzada con circulación de vehículos, que establece el artículo 85.7. El informe firmado por el intendente jefe de la Policía tan sólo determina que «la ocupación permitirá el paso de peatones por las aceras», sin aportar otros argumentos o datos. Iniciativa pone de manifiesto que «la ocupación entorpece y no permite el paso de peatones por la acera». Según sus datos, el mobiliario privado instalado impide las condiciones mínimas legales de paso peatonal accesible (entre 1,8 y 1,5 metros mínimo de ancho libre de obstáculos), lo que obliga a los viandantes a transitar continuamente por la calzada. Todo ello, a pesar de las dimensiones de la acera ocupada (siete metros máximo y cuatro mínimo de ancho), que debería dejar espacio suficiente para el tránsito peatonal. Además, «la ocupación entorpece y no permite el acceso y uso de pacífico a varios bancos públicos».
Problemas de accesibilidad. Además de estos problemas con el expediente, Iniciativa señala que la terraza del bar Kumera ha sido y sigue siendo objeto de diversas polémicas y de persistentes quejas vecinales, que denuncian «el uso impropio del espacio público, originando perjuicios a la accesibilidad y seguridad peatonal», y también obstruye el mobiliario público. Todo ello, desde la instalación en el año 2007 de tres mesas y doce sillas, «incumpliendo la ordenanza entonces vigente», pasando por su regulación en 2009, hasta la actualidad, con diez mesas y cuarenta sillas, quince y sesenta durante los fines de semana.
Según denuncia Iniciativa al Ayuntamiento, la estrecha línea de espacio residual que no ocupa la terraza bar en el interior de la acera, pegada a la pared del interior de Hacienda, tiene escasos setenta centímetros de ancho. No es funcional como refugio peatonal frente a la circulación de coches para los transeúntes por alejada del borde de la calzada, ni cumple las condiciones mínimas legales de accesibilidad que este espacio urbano en concreto requiere.
Respecto al mobiliario privado de la terraza, Iniciativa denuncia que tampoco deja paso accesible e impide el uso libre y pacífico de varios bancos públicos, «que van desde dos hasta cuatro, dependiendo de una irregular y creciente extensión de esta terraza bar los fines de semana». Porque este mobiliario se instala tocando y apoyándose en los bancos públicos, que ocasionalmente también prestan servicios auxiliar al negocio hostelero. Además, Iniciativa detecta que el mobiliario privado utilizado para delimitar la terraza, unas jardineras, se dispone habitualmente varios metros alejado de la superficie ocupada por las meses, por lo que parece que reserva varios metros cuadrados de acera pública para futuras ampliaciones de la terraza que no constan en licencia.
De esta forma, argumenta Iniciativa en la solicitud presentada al Ayuntamiento, la terraza del bar Kumera está incumpliendo el artículo 5.2 de la ley de Accesibilidad CLM de 1994; el artículo 13, anexo primero, punto 1.1 del decreto de Accesibilidad CLM de 1997; los artículos 5.1, 5.2 5.6 de la ordenanza estatal VIV/561/2010 de Accesibilidad Espacios Públicos Urbanos; los artículos 4.1, 19,3, 22, 85.5, 88.2, 104 y 107 de la ordenanza de Movilidad de Toledo de 2009. Por todo ello y «dado que la accesibilidad no es un concepto jurídico discrecional al arbitrio de un funcionario, sino un concepto concreto dimensionado en metros y centímetros por una ley de obligado cumplimiento que en este espacio público del Casco histórico en concreto es claramente aplicable», Iniciativa pide la revisión y anulación de la licencia actual de la terraza del bar Kumera.